Guadalajara, Jalisco. —Estudiantes y docentes de las licenciaturas en Comunicación, Relaciones Públicas y Publicidad, así como en Comunicación y Creación Audiovisual, participaron activamente en la presentación del nuevo libro de Sergio Aguilar, investigador de referencia en la intersección del psicoanálisis, la teoría crítica de la comunicación y los estudios cinematográficos. Este enriquecedor diálogo fue moderado conjuntamente por la Dra. Brenda Ledezma y Gabriel Valdivia, de la Escuela de Comunicación.
La obra, que tiene su origen en la tesis doctoral del autor, propone una relectura del célebre “estadio del espejo” de Jacques Lacan a la luz de la realidad mediática y digital de nuestros días

Aguilar retoma la idea lacaniana de que la identidad humana se construye a partir de la fascinación y la tensión agresiva que sentimos al vernos reflejados: a diferencia de los animales, el ser humano utiliza el espejo —y la mirada del otro— para estructurar su subjetividad, ya que el deseo personal está invariablemente atravesado por el deseo del “otro”. A partir de ahí, la obra traslada el concepto del espejo a las pantallas de nuestros dispositivos. El autor explica que los filtros y las modificaciones digitales en las selfies no crean deseos nuevos en los usuarios, sino que actúan como catalizadores de ideales que ya existen en el imaginario social, como la juventud perpetua o la estética hegemónica.

Desde ahí, Aguilar hace una crítica a las plataformas digitales —como Facebook, YouTube o Netflix— y advierte que, al abandonar el orden cronológico para priorizar la interacción y el escándalo, los algoritmos han creado “burbujas de eco” que nos aíslan de lo diferente; dinámicas contemporáneas como la “cultura de la cancelación”, explica, no son más que un reflejo de esta lógica subordinada al algoritmo.
Frente a la popular idea de que “proyectamos” nuestras inseguridades en los demás, el autor invita además a reflexionar sobre la “introyección”: el proceso por el cual asimilamos lo que el mundo exterior dice que somos y lo asumimos erróneamente como una identidad auténtica.

Aguilar concluye con una invitación ética.
Al aceptar que es imposible construir un “yo” que no esté condicionado por la mirada externa, nuestro esfuerzo debe centrarse en transformar la manera en que nos relacionamos con los demás, buscando vínculos que vayan más allá de lo meramente utilitario o transaccional.
Invitamos a estudiantes, docentes e investigadores a consultar esta fascinante obra, fundamental para quienes buscan entender cómo las herramientas tecnológicas actuales reconfiguran la psique humana y nuestras dinámicas sociales.